| Temas tratados en esta sección: permisos de paternidad, cuidado de los hijos, la infancia, bodas, nacimiento, defunción, jubilación y los enlaces relacionados, lo mejor de internet. Etapas del crecimiento |
IMPRESOS QUE DAN EN EL HOSPITAL Unas horas después del parto os llevarán dos documentos a vuestra habitación:
El hospital rellena los datos relativos al parto (hora del parto, etc.) pero el resto tenéis que hacerlo vosotros. Una vez rellenados no se los queda el hospital, sinó que tenéis que llevarlos al Registro Civil (ver el paso siguiente). No tratéis de rellenarlos allí mismo porque se tarda unos 15 minutos y la persona que os atiende se enfadarà bastante si se forman largas colas. Hay que asegurarse de que el impreso amarillo está debidamente firmado por el médico o la comadrona que ha asistido en el parto. Si no lo está desde el principio, no os preocupéis porque os lo firmará en una de las visitas que os hará a la habitación para comprobar que todo va bien. |
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El permiso de paternidad, de 4 semanas desde 2011
Se duplica así el plazo actual, que es de 15 días. La medida está recogida en la Ley de Igualdad. El Parlamento Europeo no logró su implantación en la UE.
Se reconocen dos semanas de libranza para el padre bien durante las 16 que dura el permiso de la madre o bien inmediatamente después de este periodo.
Preguntas:
¿a qué tiene derecho el padre?. Puede acogerse a quinde días por nacimiento, adopción y acogida de un hijo con derecho al 100% de su salario. puede cogérselos deurante el permiso de la madre o cuando termine éste.
¿y la madre?. Tiene derecho al 100% de su sueldo durante las 16 semanas que puede estar de permiso.
¿Los plazos pueden variar?. Sí. El subsidio puede empezar antes del parto en caso de que por razones médicas la madre se coja la baja. Además de las 16 semanas, tiene que cogerse seis de descanso obligatorio tras el alumbramiento. Las otras diez puede repartirlas con el padre como mejor les convenga a ambos.
¿cuántas bajas por maternidad se piden en España?. En 2008, la Seguridad Social gestionó 359.160 prestaciones por maternidad, un 8,30% más que en el mismo periodo de 2007.
¿y por paternidad?. En 2008, 279.756 padres disfrutaron el permiso, lo que supone un 7,13% más que el año anterior.
Para que pinten tus hijos
La infancia
La infancia es una etapa vital tan fascinante como acelerada. Desde que un niño nace y hasta que es adolescente, el único objetivo que la naturaleza persigue es que esa vida asuma la autonomía suficiente para ser hombre o mujer. A merced de ello, los cambios suceden rapidísimos. En el inicio de la vida, cada día es distinto. Un día un bebé abre los ojos, al siguiente sonríe, otro coge un objeto. Después, las transformaciones son más profundas y notables mes a mes. Hacia los quince meses puede decir papá y mamá, tres o cuatro meses más tarde es capaz de nombrar veinte cosas y poco después habla. Pasada esta etapa, los cambios se hacen más lentos, pero cada año es distinto, hasta que el niño o la niña ata finalmente el primer equipaje que su propia especie y el entorno le han dado para caminar sólo. y ya no es niño, ni niña.
La experiencia de crecer será única en cada caso. Cómo será ese bebé que estrena su historia dependerá, sobre todo, del momento y el lugar en que el azar ha decidido ponerlo en el mundo, que determinarán sus necesidades. Influirá también en su personalidad un mapa genético, una herencia biológica. Pero sin lugar a dudas, serán su aprendizaje, sus experiencias y su educación lo que sobre todo formará ese primer equipaje y conformará un ser único, singular.
La evolución física y mental tomará caminos de ensayos, errores y aciertos. Para el niño, crecer es fácil, pero hacerlo en un mundo que no está hecho a su medida y en el que los padres no tienen la tarea exclusiva de educarlo no lo es tanto. Conocer las edades de la infancia y las necesidades de cada momento hará de su educación un quehacer fabuloso. Los niños nunca acaban siendo como los adultos imaginamos. Pero asumido esto, qué bueno es disfrutar en el proceso.
Descubrir: de 0 a 3 años: los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa y se fragua la confianza
El mundo gira a su alrededor, y ese es un egocentrismo maravilloso. La naturaleza lo ha preparado para que en sus primeros momentos desprenda una ternura que nos dispone por puro instinto a darlo todo por él. Lo necesita y lo pide todo. Comer, que se le arrulle, que lo abracemos, que le cambien su pañal, que le acuesten. Cubiertas las necesidades básicas, en esta primera etapa el bebé deseará crear vínculos emocionales con sus padres para tener la incuestionable garantía de que la protección que le ofrecen es constante e ilimitada. En él brota un sentimiento noble: la confianza. No hay nada más importante que tener la certeza de que sus padres le responden cuando él quiere. El llanto es, sobre todo en los pimeros meses, su única forma de comunicarse. y acudir a la primera es primordial para que se sienta seguro en un mundo que sabe a nuevo. Maravilloso, interesante, pero desconocido.
Le dará seguridad adquirir, poco a poco, sus rutinas diarias. Agradecerá conocer todos los entornos donde se desarrolle su vida y su juego, y no cambiar demasiado de cuidadores. Si no tiene que adaptarse a distintas casas, si sabe que cada día antes de cenar debe bañarse, y antes de comer se le lavan las manitas, el niño no tendrá que pensar "qué toca ahora" y podrá dedicar ese tiempo a pensar en otras cuestiones, que en este momento importan muchísimo más.
MOVIMIENTO Y LA CRISIS
Conquista el movimiento día a día. Es su llave para lo que pretende: descubrir. A las 15 semanas coge un objeto, a las 25 se sienta, a las 45 suele gatear, a los 15 meses camina, a los dos años subirá poquito a poco la escalera y a los tres correrá. Los momentos en que da un paso a la conquista de su autonomía son delicados. Por ejemplo, entre los 8 y los 9 meses, el bebé que ha empezado a desplazarse toma conciencia de que es un ser individual y no una extensión de mamá. Esto le provoca angustia, y lo pasa fatal cuando la ve marchar. Es fácil entenderlo. Para un niño de su edad es del todo imposible la llamada persistencia del objeto, o lo que es lo mismo, tener una imagen de lo que ocurre cuando sus padres o sus cuidadores se van. Por tanto, cree que se van para siempre. no valen las mentiras piadosas, el aprovechar que está distraido para irse de puntillas y por la puerta trasera. Debe confiar. La recomendación es siempre decirles la verdad: nos vamos... pero volvemos.
Otra crisis, relacionada también con sus avances, ocurre alrededor de los dos años. A esta edad, ha aprendido que puede hacer decenas de cosas de forma autónoma. Come sólo, comienza a controlar los esfínteres, anda, juega sólo... y dedica una bonita parte de su tiempo a hacer saber a sus padres que es un ser independiente. Para conseguirlo y afianzarse en este nuevo papel se opone a lo que sus padres quieren. El no es una constante, y las rabietas, también; es la llamada pequeña adolescencia. A los padres se les pide calma, utilizar la empatía y destreza a la hora de mantener los límites. No son momentos de goce para ellos, pero los enfados del niño y la salida a flote de su frustración son ahora un ingrediente impescindible en su desarrollo.
JUGAR ES APRENDER
Parece crecer y aprender, viva el contacto físico: abrazos, masajes, juegos de falda en los que el adulto sienta el bebé sobre su regazo y le dedica tiempo, miradas, caricias, gestos, canciones... Los juguetes son también un vehículo perfecto para estimularlo.
Hasta los dos años, los utiliza de forma autónoma: lo normal a esta edad, en un parque o en una guardería, es ver cómo los niños juegan en paralelo sin apendas relacionarse entre ellos.
Los juguetes le servirán para observarlos, para agarrarlos a partir de los cuatro meses, cuando su vista y su movimiento logren coordinarse, y para morderlos sobre los seis meses, cuando su boca es el medio para descubrir el mundo; más tarde los hará sonar con sus manitas o los lanzará al suelo por simple divertimento. En la segunda mitad del primer año, nacerá su interés por el dentro y fuera, y alrededor del año necesitará juguetes con ruedas para poder arrastrarlos o con piezas para construir y, sobre todo, deconstruir, que es lo que más le gusta. Querrá palas y cubos para llenarlos y vaciarlos de arena y botones para apretar y que pasen cosas. Pero ojo, porque lo cotidiano podrá más que todo ya que, de hecho, no es que el niño quiera juguetes: es que quiere jugar. Quizás lleguemos a un día con un tren de cuatro vagones y el niño se entusiasme haciendo corretear la caja del envoltorio, o se pase una tarde fantástica sacando los CD de sus fundas o sea feliz con la música que hacen nuestras cacerolas. Cada incursión en la rutina de los adultos es una aventura, y en cada una aprende algo. O que es divertido, o que se hace daño. Son momentos en que se le repite muchas veces el no. Es necesario. Pero un uso escesivo puede ser contraproducente porque el no queda debilitado.
DESPERTAR LA IMAGINACIÓN
Entre los dos y los tres años, el niño comienza a hablar, y esto le aporta independencia y libertad. Alrededor de los 14 meses ha comenzado ya a nombrar algunos objetos, a decir papá y mamá, pero es entre los dos y los tres años cuando el lenguaje empieza a florecer. Le ayuda que le cuenten historias y ver libros con imágenes que pueda nombrar. Es también la etapa en que se despierta su fantasía y empieza el juego simbólico, donde imaginará que es una mamá que pasea un pequeño bebé, un bombero que apaga fuegos o un doctor que hace abrir la boca a todo el que se le acerca.
Sin embargo, este nuevo mundo de representaciones mentales, tan útil tmabién en el aspecto educativo para ayudarle a afrontar situaciones nuevas o que le cuestan, puede ser también horroroso. Empiezan los miedos, y los lobos nacen y viven en su pequeña cabecita. Es un buen momento para acompañarle en su mundo imaginario, poniendo emociones positivas sobre las negativas, buscando un final feliz a sus películas e inventando héroes que puedan más que sus lobos.
A partir de los dos años, el no es una constante, y las rabietas, también; es la llamada pequeña adolescencia. A los padres se les pide calma, empatía y destreza para mantener los límites.
Diez palabras al día. Se supone que entre los dos y los tres años, aproximadamente, un niño puede aprender una media de diez palabras cada día, gracias a una habilidad innata -fast mapping- que le permite asociar rápidamente un objeto que ve por primera vez con un sonido que le resulta nuevo. Pero la adquisición del lenguaje es un proceso complejo, sobre el que todavía existen dudas y que se realiza también con conductas de imitación de los adultos.
Experimentar: de 4 a 6 años: en la edad dorada de la infancia se empieza a ser uno mismo y todo entusiasma
Su energía es inagotable. Las capacidades motoras han mejorado enormemente, y el niño ha aprendido a dominar su cuerpo. Salta a la pata coja, corre, aprende a nadar. Progresa a un ritmo trepidante. A los tres años chuta un balón cuando lo recibe, a los cuatro años lo lanza, a los cinco lo bota perfectamente. La motricidad fina también se perfecciona. A los tres dibuja grandes círculos; a los cuatro, casas con árboles; a los cinco, personas con pelo, nariz, ojos, dientes y dedos. Ha dejado atrás su necesidad de refirmarse y ya no se enfada. Al contrario: es locuaz, divertido, activo y disfruta con el lenguaje verbal.
Aunque sigue llorando-si no, no sería un niño- cuando las cosas le salen mal o cuando quiere estar con papá y mamá, ya no son los enfados de antaño. En general, y si hasta entonces se han construido de forma positiva unos buenos ciemientos, el niño se tranquiliza, disfruta de la vida y se entusiasma con cualquier cosa. No es extraño que se haya bautizado esta etapa como la edad dorada.
MIMAR LA AUTOESTIMA
La necesidad básica en estos años es la consolidación de su autonomía y, para ello, su autoestima precisa crecer y tener todos los refuerzos necesarios. Cuando hace algo bien, cuando alcanza una meta, sea escribir su nombre o saltar dos escalones a la vez, es importante no limitarse a aplaudir sino transmitirle que es él quien debe sentirse jubiloso por lo que ha conseguido. Expresiones como "estarás contentísimo, lo has hecho tú sólo, qué grande eres" pueden sustituir a algunas como "bravo, papá y mamá estamos encantados, te mereces un premio". De hecho, el clásico método de premo y castigo debe ponerse en cuestión, ya que no es necesario. A esta edad, el niño empieza a darse cuenta de que tiene responsabilidad de su porpia vida. Ve que comer o beber, por ejemplo, dependen y repercuten en él y que no come para contentar a sus padres, sino que lo hacer porque así tiene el estómago lleno y se siente mejor o porque será tan alto como su primo. De este modo, él se fabrica su propio premio.
Igualmente, también ayuda a aupar la autoestima el hecho de tomar decisiones. La posiblidad de elegir es para cualquier humano satisfactoria y placentera. Ofrecerle opciones, dentro de lo que se pueda, claro, es estimulante. Se trata de darle no más que un par de posibilidades. Por ejemplo: "Hay verdura: ¿quieres más patata o más judías?.
RESPECTO A LA AUTORIDAD
Dado que empieza a comprender y que se empieza a explicar el mundo con la insistencia de sus porqués que le responden los adultos, es una muy buena etapa para poner límites. Es un momento en que no controla las consecuencias de sus actos y no podrá pensar "pobre papás", les acabo de destrozar el lavavajillas", pero sí que entiende, en cambio, que hay límites que se ponen porque se necesitan normas que deben respetarse. La autoridad, en la escuela, pero sobre todo la de sus padres, la reconoce instantàneamente, y no debe haber ningún prejuicio a la hora de ejercerla siempre que, por supuesto, sea con respeto. De hecho, reconocer que hay alquien más poderoso que él que le dice lo que a veces "no se puede" hacer le deja muy claro que ese ser superior le protegerá siempre y podrá con todo. De algún modo, tener la autoridad cerca-lo cual no quiere decir ser autoritario- le da seguridad, le relaja y le ayuda a crecer.
A la hora de recibir instrucciones, agradecerá que las ideas sean claras y ordenadas. El adulto tiene gran capacidad para poner en solfa una vida que él todavía desconoce. Y aunque es necesario argumentar y explicar siempre, desde que son más pequeños, por qué sí o por qué no, es en esta etapa cuando, más que nunca, él deberá conocer las razones que llevan a una decisión de sus padres. Porque a veces no es cuestión de tener un niño obediente, sino con criterio.
A partir de los tres años, un niño puede empezar a entender valores como la tolerancia, el respeto, la solidaridad. Pero, por supuesto, cualquier intento de hacerle llegar estos conceptos tan bonitos a través de discursos morales será en vano. Lo mejor es utilizar sus propios vehículos. ¿Pequeños?. Sí, pero de gran alcance. Por ejemplo, los cuentos. La conclusión ética que estos tienen, la clásica moraleja, les llega de forma muy fácil cuando se cuentan historias en las que el protagonista es un tercero. Es mucho más fácil condenar la maldad de la madrastra de Cenicienta que entender lo que es la maldad en sus carnes, cuando están implicados sentimientos propios que son, para uno mismo, muy difíciles de juzgar.
La imaginación cumple funciones adaptativas y socializadoras. A los 4 años se le denomina la edad mágica. El juego simbólico se encuentra en pleno apogeo y, además, aparecen los amigos invisibles, las hadas, los diablos, ... Esta magia se vive con tanta pasión que incluso a veces el niño cree que sus intenciones y sus deseos tienen un efecto mágico, lo cual puede, en algún momento, preocuparle.
PRIMEROS COMPAÑEROS
La vida familiar sigue proporcionándole las vivencias emocionales más importantes, pero también en estos años comienza la socialización. La escuela es, en general, el espacio donde encuentra compañeros para practicar sus primeros juegos en grupo. Esto le proporciona verdadera diversión, aunque tampoco son momentos exentos de conflicto. Se forman grupos, inclusiones y exclusiones, ahora te quiero, ahora no. Pero a esta edad, estos problemas suelen importar muy poco.
En caso de que las relaciones con sus colegas preocupen a los padres, o que el niño sea excesivamente tímido, se desaconseja la interveción directa. En cambio, dar la oportunidad al niño de invitar a sus compañeros a casa puede ser una buena opción ya que será su terreno, donde enseñará sus juguetes y se sentirá más cómodo después con ellos. con esta socialización primera también suelen nacer las primeras mentiras. Hasta los cuatro años, un niño nunca miente. A partir de entonces, descubre que tiene una intimidad que quiere y puede preservar. Y lo utiliza en lo que es, no cabe duda, un magnífico ensayo de vida.
Capaces de concentrarse. A los cinco años, un niño podrá saber el valor de las monedas y de los billetes que se le enseñen, concocerá los días de la semana y los meses del año y entenderá órdenes que se le den con varias instrucciones. Aumenta enormemente su capacidad de concentrarse: puede hacerlo ya entre 20 y 30 minutos, lo cual le permite realizar tareas complejas que necesiten toda su atención, algo que hasta el momento era imposible.
Los cuentos y sus moralejas ayudan a entender valores como la tolerancia y el respeto. La autoridad y las normas claras proporcionan a estas edades mucha seguridad.
Experimentar: de 7 a 12 años: entienden, razonan, comienzan el diálogo y las protestas
Hay un cambio esencial en sus capacidades intelectuales. Hasta ahora, su inteligencia era intuitiva. Ahora empieza a razonar. En su mente, nace la lógica. Entiende que si A es igual a B y B es igual a C, entonces C es igual a A. También comprende fenómenos como el de inclusión: todas las palomas son aves, pero no todas las aves son palomas. Los conceptos abstractos tienen cabida en esta nueva forma de entender el mundo. Hasta los seis años, en su imaginación todo vive: la luna ríe, la nube llora... Ahora descubre que los astros tiene una razón de ser, qué es el alma, qué pasa con los Reyes Magos, cómo se hacen los niños y mil cosas más. Es una etapa larga. El cambio es gradual. De hecho, aunque el uso de esta razón comienza a los 6 años, es un proceso que realmente no culmina hasta los 12.
LIMITES Y PACTOS
El lenguaje verbal vive óptimos momentos, y hay una mejora notable de la memoria. Hasta ahora, el niño había aprendido a leer; ahora comenzará a disfrutar de la lectura, y esto le dará alas. será capaz de entender argumentos complejos, razones ocultas, dobles sentidos y disfrutará con una actividad placentera que vivirá con intensidad. Gracias a ella, mejorarán su capacidad de atención y concetranción y su expresión escrita, imprescindibles en el ámbito académico.
Si existe una estimulación constante, hay un buen colegio, buenos profesores y materiales, será un periodo tranquiulo. Además, la mayoría de los padres disfruta mucho en estas edades. El niño ya es independiente, entiende las cosas, asume responsabiliades y colabora en las tareas domésticas. Por fin es posible pasarlo bien haciendo lo mismo: planear viajes, organizar actividades con otras familias, fiestas, practicar un deporte, subir a una cima o comer en un restaurante. sin embargo, son unos años en que hay dificultad para poner límites. Al verse tan cerca de sus padres, el niño adulto comienza a pensar que su criterio vale tanto como el de sus padres y suele confundirse fácilmente. Le molestan los límites. Sin embargo, estos tienen un objetivo educativo cricial: que se acostumbre a vivir con ellos.
El razonamiento y el diálogo serán claves cuando exprese sus protestas. Es una época en que pueden comenzar los pactos. Hasta ahora, estaban impuestos por los padres. Ahora es posble que ya exista la negociación por las dos partes, y al niño negociar le gusta porque le hace sentirse mayor.
LA PRIMERA INDEPENDENCIA
Las amistades tienen un gran peso. Hay un cambio extraordinario en la calidad de los amigos. Ahora son del todo necesarios, y el niño vive la sintonía entre sus interses y los de sus iguales. Esto le reporta gran satisfacción y en una fuente de afecto nueva. Disfrutará con su equipo si hace algún deporte, y en el colegio querrá pertenecer a un grupo. Aunque estos se hacen y se deshacen con facilidad, en ellos el niño descubre otra faceta de sí mismo. En el grupo asumirá un rol. Son momentos en que se desarrolla la personalidad, aprende a potenciar sus virtudes y a sobrellevar los fracasos.
Alrededor de los 10 años, un niño se siente mayor. Empezará a no querer, por ejmplo, algo tan bonito como que su mama le dé un sonoro beso delante de sus amigos. O querrá tener su propio espacio en casa, convirtiendo aquella habitación infantil en casi un proyecto adolescente. Deseará estar en ella sólo, abstraerse, escuchar música, leer...
Tiene capacidad para decidir y, aunque todavía necesita mucho a sus padres, es aconsejable favorecer esta independiencia y hacer que tome responsabilidades. Si se deja los deberes en casa, él debe asumir las consecuencias. Prepararles todo lo que necesitan es ponerles fácil que digan aquello de "tú tienes la culpa" si hay algún despiste. Y a partir de ahí nacería un pequeño dictador.
Muy importante: dejar que se equivoque cuantas veces sea necesario. De los errores se aprende, ahora más que nunca.
Descubren los amigos y el valor del grupo, en el que potenciarán virtudes y sobrellevarán fracasos.
Leer mapas. Para un niño es tremendamente dificil comprender los conceptos tiempo y espacio ya que ello requiere un gran esfuerzo de abstracción para el que no está capacitado. Hasta los 7 años, no comprenderá expresiones como "la semana pasada" y hasta que tenga 8 o 9 años no adquirirá la noción de espacio geográfico. Sólo a partir de esta edad podrán comenzar a leer mapas y globos terráqueos.
Pelis para los hijitos

Bodas
Boda en época de crisis
Las parejas reducen el gasto en el menú y en la lista de invitados. Celebran ágapes reducidos, casi familiares, y recortan en reportajes fotográficos y video, flores y música. Hay quien se diseña las invitaciones y contratan la impresión.
Las listas de invitados se han reducido entre un 20% y un 40%. Ahora los banquetes se reducen a la familia y cuatro amigos.
Las parejas son mucho mayores, ellos entorno a 32 y ellas entorno a 30, prefieren ceremonias civiles y no desean celebrar grandes banquetes.
Las bodas civiles que se celebran doblan a las religiiosas, que van perdiendo fuerza.
Muchos miran precios fuera de temporada siendo la época de casamientos de abril a octubre.
Precios: En Cataluña, el precio medio de una boda ronda los 22.850 euros y el precio del menú se sitúa entre los 95 y 160 euros. El alquiler del vestido de novia va entre 150 y 300 euros. Unos 800 euros el precio más económico de vestido de novia de una conocida marca. El precio medio menú por persona son unos 110 euros.El vestido de novia 1.000 euros de media. El alquiler del vestido de novia entre 150 y 300 euros. Disc jockey 400 euros.
Diseñadores: Rosa Clará, Roser Mercé, de la tienda Born en Ribera, Pedro Clavero, con tiendas en Cornellá y en Hospitalet de Llobregat, o de alquiler en tiendas como Menkes, Smoking o webs que tienen ropa de ceremonia en alquiler.
Sitios para hacer bodas: Hotel Arts (responsable de comunicación Ros-mary Trigg), Finca Mas Soler, del Grup Perelada, en Sant Pere de Ribes (responsable Sandra Lampe), Hotel Juan Carlos I (Mónica García), Matas Arnalot Hosteleria (consejero Josep María Matas).
Mascotas
Razas de Perros de tamaño:
-Pequeños
-Medianos
-Grandes
-Gigantes
Razas de Gatos de pelo:
-Corto
-Semllargo
-Largo
-Pelo rizado

Hay que asegurarse de que el impreso amarillo está debidamente firmado por el médico o la comadrona que ha asistido en el parto. Si no lo está desde el principio, no os preocupéis porque os lo firmará en una de las visitas que os hará a la habitación para comprobar que todo va bien.